16/6/12

La roja campeona

Algo mágico, que permite que todo un país sueñe junto. que provoca la emoción de todos sus seguidores. Algo que empieza con una simple jugada y termina con la pelota en la portería del rival: un gol. Un gol resultado del esfuerzo, la ilusión y el compromiso.
Un once donde participan nueve jugadores, cada cual a su manera, pero todos unidos por una única pasión: la pasión de hacer a su país campeón.

14/6/12

12/6/12

Todo lo que tiene un principio, también tiene un final.

El curso está acabado. Después de diez meses vuelve de nuevo el ansiado verano. Esas mañanas playeras, esas tardes con toda la pandi, donde cada uno pertenence a un pueblo distinto, y esas noches únicas e irrepetibles. El reencuentro con esa gente de la que no sabes nada durante gran parte del año, en definitiva, tres meses diferentes, mágicos y especiales, donde uno se olvida de quién es. Durante cada año de mi vida he deseado que esta estación llegara, pero hoy no quiero lo mismo.
Por supuesto que quiero ver a toda la peña, en especial a mi hermanita, que la echo de menos como a nadie. Pero... este curso ha sido increíble, lo empecé con miedo, lo continué con altibajos y lo acabo por la puerta grande. En los últimos meses, mi vida ha mejorado notablemente, me creía incapaz de cosas que hoy son una realidad, y pensaba que los sueños no se cumplían, pero veo que no es así. También es mi último año en el colegio donde aprendí a leer, a sumar y a restar, donde posteriormente me enseñaron a multiplicar, a dividir y, como estas, muchísimas lecciones más. Ya forma parte de mi vida, eso no me lo puede arrebatar nadie. He deseado mil veces irme de allí, perderme en un lugar donde nadie supiera como me llamo y empezar de cero. Pero no, hoy no me apetece eso, me apetece quedarme donde estoy, haciendo lo que hago y siendo lo que soy. Lamentablemente, no puede ser. Me esperan tres meses por delante cargados de emociones y sensaciones (estoy segura) puede que de nuevas amistades (quién sabe) o incluso amores (todo puede ser). Sin embargo, seguiré haciendo lo que me gusta, manteniendo a mi gente conmigo y luchando por lo que ansío.
Recordaré que la felicidad existe y que, con esfuerzo, todo se consigue. Nunca olvidaré que siempre seré yo, algunas veces un poco cambiada, pero siempre yo. Aprenderé de cada error y recapitularé todo lo que la gente que no tengo cerca me enseñó. Confiaré más en mí misma, por esa gente que lo ha hecho y que, por poco que me guste, tengo que dejar atrás. Solo decir un GRACIAS, gracias por enseñarme de lo que soy capaz, gracias por no dejar que me conforme, gracias por animarme a seguir luchando y gracias por recordarme que puedo.
Ha sido un año diferente, con más de una sorpresa, y he aprendido más que en toda mi vida. Pelearé por manterme como hasta ahora, a flote, y recordando que la felicidad te la da los pequeños placeres diarios. En un futuro, no me acordaré de estos tiempos con tristeza, sino con una enorme sonrisa en la cara por lo que un día fui.
Definitivamente ahora sí, estoy donde quiero estar.

7/6/12

Pequeña introducción para el discurso de la graduación

Hoy se cierra una etapa de mi vida, una etapa donde he reído, he llorado, he aprendido, me he enamorado y desenamorado, me he caído y me he levantado, he triunfado y he fracasado. Doce años de mi vida, un ciclo completado. Dejé de ser esa niña que iba por los pasillos, atenta siempre a las indicaciones de las señoritas y ahora dejaré de ser esa adolescente que se reía de las gracias de sus compañeros, esa adolescente que odiaba madrugar para tener francés, lengua o biología a las ocho y media de la mañana para convertime en una joven que, despúes de verano, no sabrá que será de su vida, que tendrá que empezar de cero para forjarse su futuro. La bebé que correteaba por el patio del recreo y que moldeaba plastilina se extinguió. Y, la chica que me queda por ser durante estos últimas horas también va a llegar a su fin. Muchas veces he deseado perder de vista todo, y, ahora que estoy a punto, no me gusta la idea, pero sé que no hay otra solución que seguir adelante.
Pero, cuando lo vea todo negro y me abrume la alusión al pasado, recordaré todo lo vivido en el colegio: los amigos que me he llevado (también enemigos), todos los conocimientos que, con mucha paciencia, han logrado enseñarme los profesores, tantas y tantas cosas imposibles de olvidar y que me han echo ser una más de un grupo maravilloso, de una generación ejemplar. Solo me queda decir que estoy orgullosa de lo que he vivido y que, cuando me sienta insegura, recordaré que soy esa misma alumna, solo que un poquito más mayor.