Las distintas distancias entre las notas salen de mi instrumento, el vaivén de las semicorcheas me cautiva, mis dedos se deslizan a través del oro, la música se escapa de mi interior para que, una por una, todas las personas que me escuchan fantaseen conmigo, viajen a un mundo donde mi canción y la de mi instrumento sean el oxígeno que se respira, que invade cada minúscula célula del cuerpo haciendo que estas se balanceen al ritmo de mi música.La boquilla encaja con la forma de mis labios, como si la hubieran hecho para tocar conmigo, para ser el traductor que transforme mis sentimientos en notas e intervalos.
La banda calla; es mi turno, el turno de que todas las sensaciones que recorren mi ser cuando me llevo a mi compañero a los labios salgan. El director ya ha hecho el silencio, todas las miradas se dirigen a mí, y yo, consciente de que estoy donde quiero estar, empiezo a liberar ese arroyo de emociones, convertidas en blancas y negras. Soy feliz, estoy feliz, lo único que necesito.
Mi música y yo, yo y mi música.
La música... algo bello en esta vida y esencial para algunas personas :)
ResponderEliminarMe encantó tu blog, te sigo, gracias por pasarte por el mío!
Cuídate, un beso ♥
me alegra que te gustara
ResponderEliminarpues sí, la música es algo especial
yo tambn te sigo 1beso